Quejas y Decisiones incomprensibles

En el ámbito de la legislación sobre la creación de actividades hosteleras, con frecuencia asistimos a debates carentes de razón y de explicación: es importante que todos conozcamos las opciones que existen y el papel que cada uno debe jugar en el entorno social y empresarial. Lo explico:

  • En muchos municipios, prácticamente en todos, la instalación de una nueva actividad solo está condicionada por el cumplimiento de las normas urbanísticas y sanitarias del propio establecimiento pero, en Bilbao, el debate está abierto por la proliferación de locales y de nuevas actividades, cuya limitación se exige desde diferentes ópticas al entender que existen excesivas creaciones de empresas, a las que el entorno institucional debería poner freno. (Evidentemente, los promotores de estas nuevas empresas, no participan de esta última opinión, y se acogen legítimamente a la libertad de mercado para desarrollar esas nuevas actividades).
  • Mientras esas actividades se crean en sitios muy concretos, también es cierto que, en otras zonas, múltiples pequeños establecimientos van desapareciendo por falta de rentabilidad.
  • En este contexto, los que ya están o estaban en esas zonas de crecimiento intentan trasladar iniciativas, proponer acciones o presiones, que contribuyan a limitar el número de actividades, al entender que esa masificación de actividades hosteleras en un espacio geográfico limitado, perjudica el mantenimiento de las empresas existentes.

En el contexto anterior, los afectados dirigen la vista al entorno institucional quien, a su vez, está condicionado por un entorno legislativo que le impide (aunque resulte incomprensible) limitar las actividades en base a la legislación europea y de Competencia existente; es decir, un Ayuntamiento jamás podrá utilizar o argumentar para limitar la implantación de actividades en nuevos locales, los aspectos económicos (saturación de establecimientos), porque, incluso sin hacerlo, la propia Autoridad Vasca de la Competencia “se le echaría encima” reivindicando el derecho de que haya tantas titularidades empresariales como se quiera. (En estos momentos existe un procedimiento abierto por Competencia contra el Ayuntamiento precisamente por intentar limitar las actividades, a pesar de que no lo hacen por motivos económicos).

Esto es lo que todos debemos conocer a la hora de establecer un criterio sobre este tema: quién es quién en cada una de las partes del proceso. En cualquier caso, añadiré una opinión personal: si la Autoridad Vasca de la Competencia es capaz de cuestionar un acuerdo suscrito por hosteleros, comerciantes, vecinos, entidades sociales e instituciones, no sé a qué esperan para aplicar el mismo derecho a todas las demás actividades: ¿se imaginan que viniera una empresa que quisiera incorporar al mercado de taxis 500 vehículos?. ¿Cómo actuaría la Autoridad Vasca de la Competencia?. ¿Permitiría el acceso de esa empresa o por motivos económicos impediría el mismo?. Y en este último caso, ¿por qué a unos sí y a otros no?.

Como se ve es un tema complejo que, hoy por hoy, sólo afecta a Bilbao pero que tiene diferentes puntos de vista que todos debemos tener en cuenta a la hora de formular una opinión sobre el crecimiento de actividades hosteleras, o cuando exigimos soluciones que a veces no están al alcance de Ayuntamientos o Asociaciones.

Ángel T. Gago

Presidente